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Un malón, consistió en un conjunto de indígenas y sujetos no indígenas que se lanzaban sobre un punto prefijado con el claro fin de obtener, en primer lugar, ganado así como bienes materiales que podrían ser comercializados o distribuidos luego –en el interior de las tolderías- o bien personas –centralmente mujeres y niños- a las cuáles incorporar al núcleo social indígena o bien pedir rescate por ellos ante las autoridades fronterizas. En este caso, en su gran mayoría, se trataba de personas con una posición económica diferenciada. Es decir, su núcleo familiar podría pagar el rescate o bien rescatarla era necesario para la continuidad de un orden social establecido.

El malón, se constituyó como una empresa económica militarizada. Allí, cada sujeto que participaba tenía una función específica así como contaba con la autorización de algún personaje nativo que detentara cuotas de autoridad y prestigio. Cada uno de los que tomaban parte llegaba con sus herramientas de trabajo, por ejemplo, lanzas, caballos, boleadoras, perros, etc. Luego del malón las ganancias se repartían en función del trabajo realizado –que dependía de la posición social del sujeto en cuestión así como por el rol cumplido dentro del mismo. La vida de los participantes era una cuestión que necesitaba ser cuidada. En caso de suceder la muerte de algunos de los maloqueros el cacique que lo había convocado debía de resarcir a los parientes del occiso; cuestión por la cual se intentaba resguardar la seguridad, así como la capacidad de trabajo en equipo, de aquellos que participaban y que poseían una trama social parental que velara por ellos.

Las preguntas que aún faltan responder. Mucho es lo que conocemos hoy en día de cómo es que un malón se gestaba; lo que se discutía entre los indígenas antes de comenzar el raid así como los problemas que el mismo podía generar hacia el interior de un grupo étnico –continuar hablando de tribus es una enorme falacia- por las disidencias de algunos a la hora de aceptar la institucionalización de un poder establecido –que no equivale mecánicamente a la personalización del mismo. Es decir, la sociedad tenía reservado para sí el lugar social de cacique pero no siempre ese lugar social se lo hacía coincidir con una persona o su línea de descendencia. Este aspecto; aun resta por ser investigado en profundidad por la antropología política que centra sus miradas en las pampas y en los ciclos de guerra. El volumen del ganado robado en las estancias –o tomado a modo de compensación por lo que se creía un daño infringido- y su destino final es lo que más inquieta a los investigadores. Que sucedió con toda aquella carne? Se la comieron en su totalidad? Y qué hicieron con los cueros de los animales; sus huesos? 

 

por Carlos D. Paz